¿Te gusta el ceviche?

¿Te gusta el ceviche?
Por: Diego Avendaño

Había una vez un elefante llamado maíz.
Vino un pollito y se lo comió.
Chiste viejo

A nadie le gustan los chistes viejos. Los hemos escuchado tantas veces que cuando sospechamos que alguien va a contarnos uno que ya sabemos, nos apresuramos en contar el final antes o, si estamos en mancha, caerle encima.

Supongo que la primera vez que alguien tituló a doble página: “A (inserte nombre de su famoso favorito aquí) le gustaría ir a Machu Picchu”, la noticia fue bastante celebrada. Luego descubrimos que no solo somos Machu Picchu y se cambió el atractivo turístico por el gastronómico… y nos hizo gracia por algún tiempo. Supongo también que la primera vez que algún famoso de un país lejano dijo que le gustaba Machu Picchu o el ceviche se pudo haber tratado de alguna respuesta espontánea surgida por alguna otra pregunta no por ello menos tonta (¿conoces el Perú?, por ejemplo). O tal vez alguna respuesta (Dios nos libre) más bien diplomática. “¿Te gusta el ceviche?” Un “sí” pudo haber sido la respuesta correcta.

Pero siempre hay quien, quizá secretamente, se ríe del chiste viejo y de la misma manera hay quienes aún celebran que nuestros platos fascinen al mundo. De otro lado, periodistas descartan arriesgarse a hacer otras preguntas o, peor aún, sus editores, prefieren ir a lo seguro.

Es así como permanecen algunos clichés que, si no pasan de moda, algún buen día encuentran a alguien que no tiene más paciencia: llámese Miguel Bosé el 17 de junio de 2013 o cualquier otro: Recordemos al “Loco” Vargas que ante la pregunta “¿Cómo viste el partido?”, esbozó una respuesta lógica: “Con los ojos”.

Y no solo hay clichés en este tipo de preguntas. Todos los días oímos y leemos frases ya construidas que tal vez en su momento gozaban de cierta poesía (barata quizá pero poesía al fin y al cabo) y de tanto usarlas se gastaron. “Dantesco incendio”, “desgarradoras escenas de dolor” y “tensa calma” son algunos ejemplos, por no mencionar el periodismo deportivo. Precisamente hace unas semanas, Beto Ortiz mencionaba algunos de estos clichés en su columna dominical.

Coincido, aunque no totalmente, con la periodista Maritza Espinoza (La República) respecto al “maltrato”, como llama ella, de Bosé. Lamentablemente, en nuestro trabajo tenemos que lidiar con entrevistados amables y otros con menos paciencia. Nuestra única arma es dejar de caer en los mismos lugares comunes. Dejar de hacer lo más fácil. No seguir repitiendo las fórmulas que ya otros inventaron. No repetir el chiste. Hacer nuestro trabajo.

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