Sopa de letras

Sopa de letras

Los marketeros de hoy ya no sólo piensan en qué producto van a desarrollar, que precio colocarán o dónde y cuándo se presentarán los productos al mercado. Mucho menos tienen tiempo para  pensar en qué medio es el ideal para comunicar un producto. El mix teórico del Marketing se ve limitado por la “P” que va teniendo mayor protagonismo y anulando la creatividad haciéndola más rentable. Es el odioso presupuesto, una variable que modifica el producto, que hace que el precio no sea competitivo y que olvida al público objetivo, haciendo que al cliente le sea difícil tener acceso a información del producto o al mismo producto inclusive.

Siempre he sido un defensor de la rentabilidad de las empresas, pero también he dicho siempre que las cosas se hacen bien o no se hacen. Sacar un producto potente pero sin presupuesto para comunicarlo hace que esa potencia sea nula. Definir canales de distribución idóneos y no contar con Opex para disponer de ellos hace que un cliente encuentre el producto al lado de la aguja en el pajar. La “p” de presupuesto entonces entra al mix de Marketing con una jerarquía especial. Es el jefe que te dice “muy bonito pero no”, es el capricho que siempre pregunta “¿nos puede salir gratis?”, es el malo de la película que corta las alas de la imaginación. Pero, ¿qué pasa si en vez de realizar el mix y luego descartarlo por presupuesto, metemos el presupuesto al mix?. algún marketero dirá, no puedo creerlo, una “p” más…

Esta semana hice un ejercicio simpático, o mejor dicho tres. Desarrollamos con mi equipo el relanzamiento de un producto en tres escenarios: con presupuesto limitado, sin pensar en el presupuesto y tomando la variable presupuesto como Capex y no como Opex. El resultado me sigue impactando. Descarté los dos primeros, por falta de creatividad e inviabilidad respectivamente. El tercero no tenía un presupuesto limitante, tenía un presupuesto convincente. Un presupuesto que no te decía “tienes tantos soles para hacerlo” sino que le gustaba más el discurso prometedor de “por cada tantos soles recuperarás estos otros más”. Y el mundo de la empresa nuevamente educa, y permite reformular una teoría que hace muchos años no se actualiza formalmente.

Ejemplos como este me permite invitarlos a revolucionar las teorías. A buscar más Ps, a colocarle más escalas a Maslow, a personalizar las herramientas. Es misión de los jóvenes romper estos paradigmas. Es misión de ustedes ganarle al capricho jerárquico de los antiguos, con ejemplos contundentes.