Jesús Véliz: puedo inculcar lo que amo en alguien más

Jesús Véliz: puedo inculcar lo que amo en alguien más
Por Suemi Kohatsu

 

¿Cómo empezó tu travesía en la radio? ¿Cómo empezó a gustarte?

Yo siempre he disfrutado de la radio, siempre me ha gustado escucharla, pero cuando empecé a estudiar la carrera fue un poco frustrante porque pasa mucho que cuando uno es chico no se controla y uno de los problemas que yo tenía para controlarme era que yo hablaba muy rápido; bueno, hablo rápido ahora, pero hablaba el triple de rápido y eso siempre era un problema en las clases de radio. Cuando yo estaba en sexto ciclo no podía grabar porque grababa muy rápido, me decían “graba de nuevo, graba de nuevo” y no podía conducir programas y hubo un momento en el que me jalaron en varias prácticas. No podía concentrarme, me frustraba un poco.

De hecho la radio comenzó a gustarme cuando empecé a escucharla más seguido. Hace tiempo pasaban Hildebrandt en las noches, yo me dormía escuchándolo porque no tenía tele en el cuarto y un día me levanté y encontré un programa que me llamó mucho la atención, eran tres tipos hablando de un tema; te hablo del 17 de agosto del ’90 y me gustó mucho cómo lo estaban haciendo y dije ¿Qué es esto? Esto me parecía nuevo y empecé a escucharlo todos los días. Me hice fan y en clase un día vi un papel que decía que pedían practicantes para una empresa y dije a ver…  y resultó ser la productora que hacía este programa que a mí me gustaba y era “Los Tres Tristes Tontos” y yo fanático del programa, ya casi terminando la carrera, me lancé y me quedé en el programa.

Cuando muere 1160 estuvimos un tiempo fuera, hasta que llegó radio Miraflores y ahí yo ya iba más seguido, me metía más en la producción de contenidos, lideraba un poco más el equipo de producción que había. Estuvimos medio año ahí, hasta llegar a Studio 92 cuando nos llamaron ese fin de año del ’99.

Me encanta recordar mis épocas de colegio cuando escuchaba radio en mi walkman amarillo con casetera, escuchando a Juan Carlos Hurtado, Hector Felipe, gente que hacía radio en Studio 92 hace años, a mi me encantaba escucharlos y se convirtió en mi referencia. Y luego cuando ya empecé a trabajar en el Grupo RPP, tuve la chance de tomar unos tragos con Juan Carlos Hurtado y yo le dije “toda la vida he crecido escuchándote y ahora no puedo creer que esté acá sentado contigo tomándome un trago” y yo en esa época ya trabajaba en Mal Elemento y él me respondió “Yo no puedo creer que un Mal Elemento me diga eso”

Entonces ¿podrías decir que tú buscaste la radio o que la radio te encontró?

No… es mentira que alguien busque la radio, aquí en el país es bien difícil que alguien busque la radio. Es más, yo siempre arranco mis clases preguntando quién quiere seguir radio y de las dos mil o tres mil personas que he tenido en frente una habrá levantado la mano. El buscarla implica respetarla, pero cuando una se la encuentra, es raro porque la gente piensa que es fácil, que llegas, te sientas y dices cualquier cosa, pero no es fácil. Yo empecé en radio haciendo guiones y por cosas circunstanciales fui aprendiendo a hacer varias cosas y fue una cadena de crecimiento. La gente aquí no ve la radio como una carrera sino como una segunda o tercera chamba, son muy pocos los que te dicen que hacen radio. Yo sí me puedo ir a la tumba orgulloso diciendo que hago radio y es mi vida.

¿Fue un error renunciar a Mal Elemento?

No, considero que fue una necesidad y a la larga el tiempo me dio la razón. La vida es como un partido de póker; o ganas o pierdes, pero igual te la jugaste. En algún momento sí la pensé, dije “qué tal idiota” ganaba bien, pero dejé de hacerlo porque ya no estaba cómodo, ya no me nacía hacerlo, no tenía a mi hija todavía, no tenía carga familiar así que me la jugué pues y me dediqué medio año solamente a hacer Internet, a hacer los blogs de la radio, investigar un poco, ese tipo de cosas. Luego me llamaron para hacer un bloque de tecnología en RPP, grabé un demo y un día me llamó José Miguel Calderón, yo pensé “seguramente es para corregir el demo, una de esas estupideces”, pero me citó y me dijo “ya olvídate de eso, me estoy yendo de RPP, estoy armando una radio con Claudia Cisneros, Phillip Butters, Magaly Medina, Juan Carlos Tafur, Rosa María Palacios, Jorge Bruce y yo te quiero a ti en la noche con Renato Cisneros”

Cuando me fui de Studio 92 había dicho que no volvería a hacer radio en un año, pero desaprovechar esta oportunidad sí hubiera sido un error, ahí tuvo pleno sentido haberme ido de Mal Elemento, ya había llegado a un tope después de seis años. Aún veo al Chino y Adolfo, somos hermanos, pero así es, todos tenemos que armar nuestras propias historias, pero lo bacán es cuando te juntas a ver el álbum con todos, es rico ver cómo la familia crece por cada uno de sus integrantes.

¿Qué importancia le atribuyes a la tecnología en tu vida?

Siempre me ha gustado la tecnología, siempre he sido muy curioso. Por ejemplo cuando alguien ve televisión yo miro por atrás, veo los cables, las conexiones, las entradas, porque me interesa todo eso. Desde chico me llamó la atención, pero yo siempre he sido partidario de la frase “la necesidad es la madre de la invención” y siempre me las ingenié. También en la radio, yo aprendí a manejar los controles de la cabina por curioso. En el 2008 cuando aún no estaban muy latentes las redes sociales en relación a los programas, yo empecé a sugerirles a mis amigos que usen esas herramientas para que hagan cosas distintas. La tecnología ahora me ha ayudado un montón, me ha dado un nuevo mercado de trabajo, a mi me encanta, ya no puedo vivir sin ella.

¿Qué tipo de aplicaciones le recomendarías a los alumnos de Comunicación Integral?

Primero lo que les recomiendo para tomar fotos es que limpien el lente y después ya disparen. Segundo, es un retocador como por ejemplo, acaba de salir una multi plataforma que se llama Adobe Photoshop Express; yo uso mucho Snapseed que es una herramienta de Google para IOS y Android y bueno poner sellos de agua antes de viralizar una foto para que todos sepan que es tuya, desde el celular y en tres minutos.

Si pudieras inventar una aplicación ahorita mismo ¿Cuál sería?

Ahorita me urge una, que sería para saber a dónde van todas las rutas y micros de Lima, para saber el tráfico, las rutas, con cuál llego más rápido, las horas, cuál tomo para ir de aquí allá, etc. En otros lados otros lados existe el Google con transporte público, pero porque tienen metro, tren, es otro sistema. Hay una aplicación del Metropolitano que me ha resultado muy útil, no solo por el Metropolitano sino también por los alimentadores, en esa aplicación te dicen qué alimentador tomar para llegar a tal estación. Esa es una y también me gustaría un buen editor de vídeo, no existe hasta ahora uno bueno.

¿Qué fue lo que te motivó para abrir un canal en YouTube y subir vídeos de reseñas y tutoriales tecnológicos?

Lo que pasa es que ahí hay una etapa un poco oscura. Cuando yo renuncio a Mal Elemento en el 2007, yo dije me voy en abril del 2008 y así fue, el uno de abril del 2008 salí de la radio y no volví, el dos de abril a las cinco de la tarde yo estaba temblando porque usualmente una hora antes te viene el “rush” de adrenalina para enfrentar un programa de tres horas como el que yo tenía, pero yo estaba en mi casa, sentado con ese calambre. No quería escuchar el programa; me puse a limpiar mi departamento, salí a montar bicicleta, hice las compras, dejé los audífonos en la casa y cuando volví solo había pasado una hora y media. Mi cuerpo tuvo que desacostumbrarse a ese ritmo, me duró tres semanas en proceso, fue como recuperarme de una especie de síndrome de abstinencia, fue durísimo.

¿Cambió mucho el ritmo de tu vida el hecho de ser padre?

No cambió mucho, lo cambió todo. De hecho el punto de ser papá es que tienes que ser no solamente responsable de la comida de alguien sino también de su crecimiento, de su óptica, si tú dices una lisura el bebé la va a entender, si tú le gritas a alguien el bebé va a entender que así funcionan las cosas. Es una responsabilidad bien grande. Tú puedes querer un montón querer un hijo, pero estar listo para uno es una cosa muy distinta, no sé, desde que soy padre gasto menos en mí mismo y no porque mi hija no tenga qué comer, sino porque me nace comprarle cosas a ella. Te cambia también la forma de cómo te relacionas con la gente, porque ahora entiendes la necesidad de alguien más. Cuando tú te levantas a las tres de la mañana para darle de comer o arrullar, es loco porque caes en cuenta que alguien más hizo eso contigo, es súper mágico, pero es súper revelador y es aterrador también.

¿Cómo organizas tu tiempo para trabajar, ser papá y además estar activo en tus cuentas sociales?

Tengo un teléfono. De hecho he visto más series con mi hija que sin ella. Me soplé Breaking Bad, Mad Men, House of Cards, Game of Thrones, Orange is the New Black por ella, porque como ella necesitaba dormir en las madrugadas yo me despertaba a arrullarla y cuando se dormía yo ya no tenía sueño, entonces de dos a seis de la mañana me veía cuatro capítulos de la serie y a las seis ya no dormía porque mi hija ya se despertaba, pero cuando hacía siesta a la una de la tarde yo también hacía siesta con ella.

He tratado de organizar mi vida en base a la responsabilidad y no a la comodidad. En las mañanas vengo a Isil, me quedo más tranquilo porque ella se va al nido y cuando llego a la casa ella también llega, así que le lavo los dientes, la hago almorzar, dormimos juntos, me levanto primero para avanzar todo lo que puedo; luego la llevo al parque o vemos una película, la baño y a las seis y media ya me voy a trabajar cuando llega mi señora. Hacemos posta. Ella la hace dormir, a veces la encuentro dormida a veces despierta, pero los fines de semana salimos a caminar, nos vamos al malecón o a algún lugar a comer algo, pasear y bueno, luego volver al ciclo de la vida.

En algún momento no voy a estar. Por ejemplo una vez me premiaron con un viaje a Taiwan para conocer la planta y todo eso y no podía porque mi hija recién tenía un año y medio y no podía dejar a mi suegra sola con ella y así con varias cosas y ahora nadie me llama pero no me incomoda. Siempre me digo que son cosas que le voy a contar a mi hija para que ella vea que la prefería a ella antes que otras cosas, no para que se sienta mal, sino para que vea cuánto la quiero.

Y para sumarle algo más, también eres músico…

Toco guitarra hace 20 años, por ahí hago algo. He compuesto algunas cosas pero me he desprendido un poco de eso, porque ya no tengo mucho tiempo; hace mucho no me siento en el estudio de mi casa a tocar pero es parte de la vida. Desprenderte de cosas para darle espacio a otras cosas. Cuando estaba solo trabajaba en una universidad en las mañanas y en la radio en las tardes, llegaba a mi casa en las noches a tocar hasta las tres o cuatro de la mañana, pero ¿Ganar en la música? Jamás, nunca me llamó la atención porque no era mi chamba, era mi feeling, pero cuando tú dependes de algo en lo que tienes que ganar plata ya no se hace divertido. A diferencia de la radio, hago lo que me gusta y gano plata, pero para mi el estrés que implica mi auto crítica no me soportaría, perdería mucho tiempo y decidí no obsesionarme con eso.

¿Cuéntanos de qué trata el curso que dictas en Isil?

De hecho es Guion y Producción de Radio, me pagan por enseñar lo que amo, más bonito aún. El tema de cómo enfrento el curso es enseñarle a los alumnos que no necesitan tener buena voz para tener un programa de radio, porque no necesariamente tu chamba en radio tiene que ser hablar, hay mucha estrategia detrás de esto. No es fácil, pero es bonito cuando la gente descubre que puede ser tartamudo, tener frenillos o cualquier cosa y sin embargo, tiene talento para otro tipo de cosas como generar contenido, manejar la música, hacer relaciones públicas, hacer eventos, la parte comercial… Hay un montón por descubrir y yo trato que mis alumnos descubran eso. Si bien es cierto el aprendizaje radial es más intuitivo que otros cursos, porque es mucho más difícil controlar el impacto de tus palabras en alguien más; también necesitas técnicas y eso solo se aprende con la práctica y en mi curso encuentras eso, mucha intuición, pero también mucho orden, mucha estructura porque no me gusta que algo esté fuera de lugar.

¿Hay algo que Isil te haya dado y valores mucho?

Sí, me dio la oportunidad de moldearme. Isil creyó en lo que yo podía hacer, yo no heredé esta chamba. Yo ya tenía ciertos años siendo profesor y yo aquí llegué un lunes 14 de agosto del 2006, tuve una entrevista con la decana de la facultad de comunicaciones de ese tiempo. Me dijo qué era más o menos lo que necesitaba, conversamos un rato, le pregunté ¿Cuándo empiezo? Y me dijo “mañana”. Salí de su casa a las once y media de la mañana, fui a un menú y empecé a escribir todo lo que iba a hacer en mis clases por dos semanas, después de la primera clase ya empecé a seleccionar, esto sí, esto no y así empecé. Isil me enseñó que puedo inculcar lo que amo en alguien más, en otros lados no lo he podido hacer, aquí sí, tengo la libertad y respaldo de hacer otras cosas.