En defensa del rock progresivo

En defensa del rock progresivo
Por Gonzalo Cerrón

En los últimos 20 años, la opinión “especializada” ha dado una crítica agresiva y nefasta hacia aquellas bandas emprendedoras de fines de los 60’s que desafiaron los límites del rock. Esas que crearon nuevos géneros basados  en la destreza musical, en la fusión con estilos académicos como la música clásica o el jazz.

El art rock, progressive rock y jazz rock, con sus talentosos músicos, enriquecieron el paisaje del rock ‘n roll y se consagraron como clásicos de su tiempo.  Pero como para criticar es necesario conocer de lo que se habla, cosa que cada vez menos gente hace, les ofrecemos algunos alcances básicos y útiles para sus próximas discusiones, antes de atacar o defender un estilo que se mantiene vigente a pesar de la mala voluntad de aquellos que creen saberlo todo.

El concepto

Progreso: Acción de ir hacia adelante. Adelanto, perfeccionamiento.

El diccionario no puede ser más claro. Buscar el progreso implica perfeccionarse, pasar de un nivel a uno superior. Progresar en una aspiración natural para cualquier actividad humana. El rock no pudo escapar de eso y se aventuró a finales de los 60’s, con el auspicioso panorama dejado por la psicodelia y los primeros acordes de la música experimental que rompieron los convencionalismos de ese entonces.

El género, un movimiento básicamente europeo, tuvo sus expresiones más notables en Inglaterra y Alemania. Igualmente, bandas surgidas en los 70’s como Premiata Forneria Marconi (Italia) y Magma (Francia) cosecharon cierta notoriedad. En Estados Unidos, bandas como Weather Report, The Mahavishnu Orchestra, Oregon y Return to Forever, saltarían a escena abanderando el jazz, rock/fusión.

Lo primero que se caracteriza es por el prominente uso de teclados, composiciones de extensa duración divididas es varias secciones como en la música clásica y una destreza instrumental muy alejada del promedio. Las letras eran de carácter filosófico y surrealista, ligadas a la ciencia ficción, la religión, la crítica social, etc. Estas señas particulares se mantuvieron durante los años dorados del género, e incluso hoy difícilmente encontraremos en un grupo progre letras de amor, de conflictos personales y demás tendencias rock.

Bajo estas coordenadas, bandas como The Moody Blues o Procol Harum le dieron tonos más sinfónicos a sus producciones, ya sea combinándolas con melodías clásicas o usando orquestas completas en los estudios de grabación. Ambos así como The Nice, Soft Machine y The Strawbs; dieron los primeros pasos en la gestación de este novedoso estilo.

Rock progresivo VS Arte

Mientras en Inglaterra se producía la explosión que dio forma al progressive rock, en tierras germanas nació un movimiento denominado  “Art rock”, heredero de las tendencias artísticas contraculturales posteriores a la Segunda Guerra Mundial. También conocido como “Krautrock”, término creado por la prensa musical británica, usando la palabra kraut  con lo que se referían a cualquier alemán. Este estilo estuvo encabezado por bandas como Cluster, Faust, Tangerine Dream y Can, con interesantes propuestas musicales.

El rock ‘n roll es en sí mismo una expresión artística. Por esto, genera confusión hablar de art rock como algo aparte. El término refiere una concepción más arriesgada respecto de las estructuras musicales comunes en los primeros años, buscando un nivel menos común y más especializado, lo cual ocasionó una reacción contra quienes consideraban a estos músicos más “artistas” que otros. Este error de percepción impide hasta hoy a muchos críticos reconocer los grandes aportes desarrollados gracias a una legión de artistas innovadores y creativos capaces de romper las barreras de un estilo constantemente menospreciado y tomado muy poco en serio por la industria musical.

El Rey Carmesí

Hay quienes insisten en considerar al Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (1967) como el “primer álbum de rock progresivo”. Más allá del uso de instrumentos clásicos y del melotrón, lo que hicieron los Beatles con ese álbum fue ampliar las fronteras del pop. En realidad, los trofeos se los lleva otro disco, lanzado por un enigmático trío, cuna de uno de los grupos más admirados de la escuela rockera.

En 1968 apareció The Cheerful Insanity Of Giles, Giles & Fripp (Deram), registro nunca mencionado en la gran cantidad de reseñas que se han escrito sobre rock progresivo, y que fue una señal de alerta para lo que en un año después sucedería con el lanzamiento de In The Court Of The Crimson King, que Fripp armó junto a su banda, esta vez bajo el nombre que la hizo conocida a nivel mundial: King Crimson. Durante más de treinta años de carrera, King Crimson se las arregló para superar cualquier límite estilístico que ellos mismos imponían en cada concierto. Varias de sus producciones pueden considerarse fundamentales para el género, aunque el mismo Fripp se declara en contra del término. Basta con escuchar álbumes como Red (1974), Discipline (1981), The ConstruKtion of Night (2000) o The Power To Believe (2003) para entender de qué hablamos cuando nos referimos al progreso de la música.

El rock sinfónico

En 1969, Greg Lake (primer vocalista de King Crimson) se unió a Keith Emerson (The Nice) y Carl Palmer (ex baterista de Atomic Rooster) para formar un trío que desde el principio declaró sus intenciones sin complejos  “combinar el rock con la música clásica”, adaptando melodías de diversos compositores  (Béla Bartok, Alberto Ginastera, Aaron Copland) y construyendo extensas piezas instrumentales para muchos aburridas y pretensiosas. Prejuicios aparte, los primeros discos de Emerson, Lake & Palmer tienen especial significado para el progressive rock. Su versión de Pictures at an exhibition permanece como uno de los momentos estelares del género. Trilogy, del mismo año los estableció como una de las bandas más fuertes de la época, tanto en estudio como en directo.

Por otro lado, el quinteto Yes resumió el estilo en: composiciones largas, temas de filosofía y épicos, extremado virtuosismo de todos sus integrantes, y una clara actitud de pomposidad. Los aires místicos de sus integrantes, en especial Jon Anderson (voz) y Rick Wakeman (teclados) se alejaban de la imagen irreverente del  “rockero” para asumir una postura casi sacerdotal. Sus discos clásicos: The Yes Albumy Fragile (1971), Close to the edge (1972) y Tales from Topographic Oceans (1974) resumía lo que fue el rock progresivo en su mejor momento, a pesar que actualmente se les atribuyan adjetivos injustos como “pomposo” o “pretensioso”.

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Pink Floyd, Genesis y demás

Los 70’s fueron los mejores años del progresivo inglés, con bandas que afianzaron su sonido luego de excelentes lanzamientos a finales de la década anterior. Tras algunos años liderando la psicodelia con el recientemente fallecido Syd Barrett al frente, Pink Floyd publicó A Saucerful of Secrets (1968), combinación de sonidos astrales y letras alucinógenas que inició una discografía de notable exploración musical. El climax sería The Dark Side of the Moon (1973).

Posteriormente, Pink Floyd se convirtió en el vehículo expresivo de su líder, el bajista Roger Waters, con varios discos autobiográficos en cuanto a letras y demás. The Wall (1979), la cima narrativa de Waters, es uno de los títulos más representativos del progre. Después, la banda cambiaría su estilo musical.

De forma similar, Genesis, encabezado por el excéntrico compositor/cantante Peter Gabriel, expuso una visión diferente de su rol como entidad rock, creando un formato musical y teatral de extensos vuelos instrumentales y sinfónicos. Álbumes como Nursery Crime (1971), Foxtrot (1972) o Selling England By the Pound (1973); son abiertos desafíos a las convenciones de la época. Sus fantásticas letras con metáforas y sus conciertos que incluían vestuarios y diversos elementos visuales, le dieron rápidamente un estatus de culto. En 1975, Phil Collins por ese entonces baterista del grupo, formó Brand-X, ambicioso proyecto de jazz rock que lanzó algunos discos interesantes, entre ellos Unorthodox Behaviour (1976) y Livestock (1977). Mientras Collins se convirtió en una mega estrella, Gabriel se consolidó como una de las voces más creativas de la escena mundial, fusionando el rock con texturas de otras latitudes.

Conviene mencionar a Rush, trío canadiense asociado en sus inicios al hard-rock, pero que desarrolló durante los 70’s una producción fuertemente progre, tanto estética como musicalmente. 2112 (1976), A Farewell to Kings (1977) y Hemispheres (1978) contienen temáticas futuristas y filosóficas, estructuras elaboradas y pasajes instrumentales de exigente ejecución. A pesar de que el grupo alteró ligeramente su sonido durante los 80’s, ha mantenido una imagen y personalidad única, asegurando su posición como uno de los más respetados por el público y crítica.

Otras bandas del período fueron Triumvirat (Alemania), Focus (Holanda), Gentle Giant, Van Der Graaf Generator y Jethro Tull, entre otros. De todos ellos, la banda del compositor/vocalista/multi-instrumentista Ian Anderson merece estar ubicada dentro de la élite del género. Aunque su fusión fue básicamente con el folklore europeo (música celta escosesa), Jethro Tull también incluyó diversos elementos progresivos: temática conceptual Aqualung (1971), Thick As A Brick (1972), composiciones largas con diversos cambios en tiempos, melodías y armonías; utilización de instrumentos bizarros en el rock como la flauta, mandolina, etc.

El jazz rock de Estados Unidos

Tras la desaparición del hipismo, surgieron bandas como Chicago y Blood, Sweat & Tears, que abrieron el camino para las fusiones del espíritu irreverente del rock ‘n roll y la complejidad del jazz. Aún representando el lado más ligero de esta tendencia, los citados dieron las primeras pinceladas de aquello que el genial Miles Davis llevó a su máxima expresión: la fusión. Bitches Brew (1970) es el primer álbum de jazz rock, y desplegó un abanico de ilimitadas posibilidades estilísticas. El trompetista es una de las personalidades más importantes dentro de la evolución de la música popular: en discos como In A Silent Way (1969), A tribute to Jack Johnson (1970) o Agharta (1975); componen toda clase de influencias (occidentales, orientales, africanas).

Asimismo, varios de los músicos descubiertos por él formaron algunos de los más representativos Chick Corea con Return To Forever y The Akoustic Band, Joe Zawinful y Wayne Shorter como líderes de Weather Report, Billy Cobham de Spectrum, y el inglés John McLaughlin en The Mahavishnu Orchestra, sus legados discográficos contiene elementos similares a los de la onda británica.

Un caso aparte es el de Frank Zappa. Este guitarrista, compositor, cantante, productor y agudo comentarista y crítico de la sociedad estadounidense hizo del eclecticismo y la libertad creativa sus principales banderas, estableciéndose como un verdadero iconoclasta, símbolo del progresismo y la independencia frente a los caros impuestos por la industria. Sus casi 60 producciones abarcan y deconstruyen múltiples estilos: el r&b y psicodelia. Freak Out (1966), Absolutely Free (1967), el jazz rock: Roxy & Elsewhere (1974).

El final de una época

Casi de manera automática, la aparición del punk provocó el final del auge progresivo. Salvo grupos como Jethro Tull o los representantes del art rock alemán, que supieron redireccionar sus afanes evolucionistas hacia otros estilos, los demás cayeron en una suerte de estancamiento creativo, producto de una desesperada búsqueda por mantener vigencia. A fines de los 70’s, la escena rockera experimentó un violento retorno a sus raíces más puras: ya no había espacio para las canciones que superaban los 10 minutos. Nuevos géneros comenzaron a desplazar al rock progresivo de la vanguardia.

Las producciones ochenteras de gente como Yes (90125, 1983), Genesis (Invisible Touch, 1986) o Pink Floyd (A Momentary Lapse of Reason, 1987); mostraron una clara intención de adecuarse a la época, pero el resultado no fue nada alentador. Esto, unido al intento de las bandas nuevas (Asia, Marillion, Saga) de aligerar el estilo, conservando tímidamente algunos de sus elementos clásicos; confirmaron que el rock progresivo había desaparecido como género, y permitieron a ciertos sectores de la crítica musical demoler a aquellos artistas que pretendieron revivirlo.

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El progresivo actual

Hay quienes denostan la capacidad de algunos músicos para disparar gran cantidad de notas desde sus instrumentos, considerando que este hecho en sí mismo es suficiente para descalificarlos. Cierto que hay grupos que caen en la monotonía y la sobre exposición de su destreza. Drean Theater, Spock’s Beard, Angra y demás exponentes del “metal progresivo”. Pero es necesario aclarar que el problema es la carencia de ideas novedosas. En ese sentido, hay una cantidad de artistas que, haciendo uso de su innegable preparación técnica, se pone al margen de cualquier tendencia para crear música realmente desafiante hasta para el oído más entrenado.

A esta exclusiva élite pertenecen, por ejemplo, Steve Vai, Mike Keneally (guitarra) o Terry Bozzio (batería) que, luego de extensas carreras dentro del mainstream, se han establecido como compositores e instrumentistas de altísimo nivel, como lo demuestran sus grabaciones y giras con el prestigioso ensamble holandés The Metropole Orkest (orquesta de cámara dedicada a la difusión de las obras de compositores modernos como Igor Stravinsky o Edgar Varéser).

Algunas viejas glorias del progre como Wakeman, Waters, Gilmour, Anderson, también se las han arreglado para mantener una actividad musical respetable, utilizando elementos más asociados a la música clásica, electrónica o new wave. Verdad que no todo lo que producen es necesariamente  bueno, pero eso pasa en cualquier lado.

El rock progresivo ha desaparecido como género, pero su influencia en diferentes estilos de la música actual solo confirma la categoría e importancia de sus creadores, más allá de que algunos representantes de la prensa “especializada” nacional y extranjera haya pretendido por años hacer de él sinónimo de pomposidad y excesos técnicos. Nada de eso. Lo que había era talento, ingenio, destreza, creatividad. Virtudes que muchas “estrellas” de hoy simplemente no poseen. Ni tendrán.