Armando Tafur: La televisión es pasión

Armando Tafur: La televisión es pasión
Por Fátima Yataco (@fatima_yataco).

El reconocido productor de televisión y profesor de Producción de Audiovisuales, Armando Tafur, nos cuenta por qué la televisión marcó tanto su vida.

¿Por qué decidiste que querías trabajar en televisión?
Hacer televisión ha sido circunstancial porque yo estudiaba Derecho y mi familia estudió Derecho. Yo quería ser entrevistador político, tenía referentes de que para ser periodista debías tener conocimientos de leyes y temas jurídicos y que ése era el camino. Pero en el camino también, obviamente, tenía el alma de comunicador, de ser libre, de no amarrarte o ponerte terno, o cortarte el cabello –eran los 90’s- con el cabello largo y tenía que dar un gran paso en la vida pero no lo quería hacer. Un día una profesora me dijo tienes que cortarte el pelo sino, no expones.  Ahí me salió el alma de rebelde. Yo tenía 17 años. En el camino te das cuenta de que sí hay parámetros y formas y que todo tiene un camino, a la hora de la hora tienes que tener cierta presentación para algunas cosas. Por eso dije en ese momento ok, voy a alternar el derecho con las comunicaciones, no voy a dejar la universidad pero entraré a un instituto. Estudié en el John Logie Baird un curso de 6 meses de producción de televisión. Tuve que decirle a mi papá que iba a estudiar Comunicaciones y no Derecho.

¿Qué significó para ti esa decisión, qué le dirías a los chicos que les gustaría cambiarse a la carrera de Comunicaciones?
Yo siempre le digo a mis alumnos que no tengan miedo, si eres bueno vas a tener trabajo. Si te metes de verdad en eso. Mi papá es filósofo de San Marcos, ha publicado libros de investigación, es catedrático, fue difícil decírselo. En cambio mi mamá me dijo que lo haga y me metí el primer ciclo y tenía que ver por qué rama de las comunicaciones ir: televisión, prensa, publicidad o ficción.

¿Cuáles son los programas referentes para ti?
El Chavo. Me gustan los programas concurso, programas en vivo. Mis referentes son los 90’s donde había muchos programas mexicanos como Siempre en Domingo que me encantaba, esperaba que lo dieran siempre y también mi familia era muy telenovelera.  La novela que más vi y no era apta para niños era Tieta, la veían en mi casa y no había control entonces yo la veía. Se trataba de una chica un poco movida en un pueblo y su padre la descubre haciendo cosas indebidas y la expulsan. Se va a Sao Paulo, regresa millonaria y se desarrollan muchas situaciones. Es una novela comedia muy buena.

Háblame de tu primer trabajo en televisión.
Un día encontré un papel en una pizarra en el instituto que decía “Se necesitan practicantes para un nuevo programa en canal 7”. Fui, toqué la puerta y era una casona horrible que no era del canal. Me abrió una persona que decía que era productor, pero era rarísimo. Después cuando me cambié al instituto Charles Chaplin en el 2004 tenía un profesor que es el productor Moisés Granados y yo estaba en una etapa de limbo; había dejado el derecho, hacía carrera en Pizza Hut en ese entonces como administrativo de restaurantes. Yo hacía de todo: trabajaba, practicaba, estudiaba, llevaba mi uniforme de Pizza Hut y me cambiaba en el camino yendo al canal. Pero me encontraba en el limbo, no era el alumno estrella, pero él siempre confiaba en mí y un día en la calle él pasó por ahí y me encontró con una amiga y nos preguntó ¿En qué están? Quiero conversar con ustedes porque voy a empezar un nuevo programa. Y empecé ahí, en ese año empecé a hacer realmente televisión gracias a él en el programa Ocurrió Aquí de Panamericana Televisión.

De los programas de televisión que has hecho ¿Cuál ha sido el más significativo?
Definitivamente Pequeños Gigantes es un antes y después para mí. Otro programa importante es Minuto Para Ganar, estuve en la primera temporada con Johanna San Miguel como productor ejecutivo y en la última con Mathías Brivio como productor general. Recuerdo también mi etapa en Visión 20, que era un canal de cable en un programa que se llamaba La Gran Prueba. También estuve en Frecuencia Latina con Talento Urbano y María Pía Copello, ahí tuve mi acercamiento con los niños.

¿Cómo así empezaste a enseñar en ISIL?
Yo era el comunicador libre, un alma un poco rebelde, pero siempre me gustó la docencia. Creo que mi primer contacto fue cuando escuchaba las clases de mi papá a los 8 años mientras lo esperaba para ir a comer.

Hay varios profesores que trabajan aquí en América y estábamos comiendo y buscaban un profesor. Guelin Chu, que es mi partner, me dijo por qué no lo haces tú. Lo pensé como algo de una semana para la experiencia y ya. Enseñar es un estilo de vida, es una responsabilidad enorme en general, no es nada fácil. Encierra todo un concepto que no es sólo venir a llenar una pizarra o poner un PPT. Yo soy apasionado, siempre me meto de cabeza y creo que hasta el día de hoy lo hago así.

Tú tienes uno de los cursos más exigentes, que requiere de muchas cosas. Es un curso de certificación, vale 50% el examen final y todo es rápido.
Cuando yo entré a ISIL re formulamos el curso, entonces propusimos hacer el programa de televisión. En ese entonces no había estudio, se hacía en la biblioteca de La Molina, se alquilaban cosas, entonces el curso ha ido creciendo. Ahora todo es más empresarial, que los alumnos se presenten como una productora real, que el videoclip lo hagan para que el artista de verdad lo compre.

Siempre les das oportunidades a los alumnos de trabajar contigo. ¿Cómo te sientes con eso? ¿Cuál es el perfil que buscas en un alumno, para que lo lleves a trabajar en televisión contigo?
Ésa es la idea. El día que tuve la oportunidad de traer a trabajar a alguien a quien le había enseñado lo que era la televisión, fue algo que no tiene nombre. No tengo hijos, pero ellos son tus hijos haciendo algo que les enseñas. Es súper significativo y emocionante. Es más emocionante cuando ves que despegan solos; de repente mañana ellos me dan trabajo. Tengo aproximadamente unos 10 hijos, soy como Yola Polastri.

La televisión es pasión. Por ejemplo, un carpintero hace una mesa y en esa mesa comerán familias, se crearán historias, pero millones de personas se sentarán a prender un televisor y verán lo que tú has hecho. Es una gran responsabilidad. Si tú no eres responsable o apasionado, esto no es para ti. Yo no acepto practicantes que me digan quiero probar qué tal me va. La televisión tiene que gustarte y tienes que aprender que es un medio muy sacrificado. 

¿En qué estás ahora Armando?
Acabo de terminar La Hora de los Peques y estamos preparando un nuevo proyecto, que no les puedo contar. Pero te digo, que siempre hagamos lo que hagamos será chévere. Nos pueden dar el peor programa del mundo, pero todo depende de cómo lo hagas y siempre haré lo mejor.