Alejandro Zárate: no hago fotos, cuento historias

Alejandro Zárate: no hago fotos, cuento historias

Por Gonzalo Andrich

 

¿Cómo descubriste que la fotografía era la vocación que querías ejercer?

Yo no sabía qué estudiar. Mis amigos me dijeron que era muy sociable y me decidí por estudiar comunicaciones. En el tercer ciclo de la carrera llevé el curso de Fotografía y lo empecé muy mal, pero luego del parcial y el examen final  me di cuenta que me gustaba tomar fotos y lo más importante era que me gustaba las fotos que hacía. Yo era bien reservado, nunca me gustó enseñar a los demás las cosas que yo hacía, pero cuando presenté mi trabajo final a los profesores les gustó mucho y saqué 20 de nota. Ésa fue mi motivación o el clic para decir esto es lo mío.

Luego de acabar el curso de fotografía en Isil y de que mi padre me regalara una cámara propia en mi cumpleaños, decidí meterme a algunos cursos para aprender a manejarla y especializarme. Tuve que trabajar para pagar esos cursos ya que mi padre ya pagaba el instituto.

¿Es difícil ser un fotógrafo profesional en el Perú?

Todo depende -más allá de las fotos que hagas- de cómo eres como persona. Si eres una mala persona, si caes antipático a todo el mundo, no te contratan. Por ejemplo, cuando yo empecé a trabajar en Olive Perú, yo les caí bien a los gerentes y ellos me recomendaron para Pinkberry  y a estos últimos también les caí bien y me recomendaron para Madam Tusan y hay la posibilidad de trabajar para una cadena de cafeterías y restaurantes, porque aunque no lo creas, todo es recomendación. Siempre hay que tener buenas vibras, porque si eres renegón o tienes cara de no querer trabajar, eso hace que no te contraten.

Esto le pasa a muchos fotógrafos. Los mismos clientes siempre hablan de no contratar a aquellos fotógrafos que tienen malas vibras. Gracias  a Dios eso no me ha pasado y al contrario, siempre terminan recomendándome. Hay que tener un estilo de caerle bien a la gente.

¿Qué características, además de la buena actitud al trabajar, valoran más las empresas en el momento de contratar a un fotógrafo?

Una cosa que yo siempre digo al empezar un trabajo es no hacer las típicas fotos de fondo blanco o negro, no por el hecho de no tener un local estructurado para tomar fotos, sino que mucha de la fotografía publicitaria se toma dentro del local, restaurant o cafetería, entonces hay que mostrar algo diferente. Lo de los fondos blanco y negro lo puede hacer cualquiera, más allá de la luz y todos los arreglos que les das a las fotos; tener un fondo diferente hace que las personas identifiquen inmediatamente la fotografía con la marca o la empresa a la cual se representa.

Lo que yo busco es que las personas digan “oye esta foto es de Madam Tusam” o “es de Olive Perú”, que se note dónde se ha tomado la foto. Sin estudio fotográfico uno debe jugar con el ambiente del restaurante. Esto lo he leído en varios libros de fotografía y lo he llevado a la práctica.

¿De dónde surge el lema “No hago fotos, cuento historias”?

Bueno yo leí una frase similar en un libro, pero no lo dijo un fotógrafo sino un arquitecto. La frase verdadera era: “No construyo casas, construyo historias” y bueno la frase me gustó mucho y la cambié un poco. He visto que a muchos de mis colegas les gusta pero no la usan como yo. Más allá de hacer fotos publicitarias, a mí me encanta hacer retratos, pero no me gusta que la persona a quien fotografío mire a la cámara. Me gusta tomar fotos en el momento, mientras transcurre su historia, sin fingir una sonrisa. Las sesiones a parejas o a bodas son especiales porque ellos muestran su felicidad.

Me encanta que las personas luego vean sus fotos y digan “mira en esta foto estamos viviendo” En otras palabras, me encanta explotar la felicidad y espontaneidad del ser humano. Eso de mirar a la cámara y decir “sonrían” nunca me ha gustado, es por eso que en un principio nunca quise ser fotógrafo, porque no sabía que se podían hacer estas cosas.

¿Has tenido otras experiencias de trabajo fuera de la fotografía?

En un tiempo yo no sabía qué hacer, ingresé a una universidad a complementar mi carrera y yo la pagaba. Pensé que quería ser más un comunicador y es así como entro a trabajar a la clínica San Juan de Dios pero fue por corto tiempo. Algunos amigos me dijeron que me metiera de lleno en la fotografía, lo pensé mucho antes de comprarme otra cámara mejor y empezar a ganar dinero con lo que hacía.

Fui profesor en el colegio Jean Le Boulch también. Hice un trabajo de fotos para ellos y siempre le hablaba al director de cómo mover su Facebook y marketing online.  Luego me pidió que le enseñara todo eso a los alumnos. Bueno, acepté esa propuesta y puse en práctica todo lo que me habían enseñado en Isil. Me gustó mucho la experiencia, no solo porque te decían profe, sino porque los alumnos te respetaban mucho por lo que sabías. Yo vengo de un colegio nacional y allí los chicos no se parecen en nada a los de este colegio. Además, lo bueno es que los chicos le tomaban interés al taller, por el mismo hecho de que era selectivo, no era obligatorio.

Cuéntanos sobre tu experiencia en ISIL ¿Qué es lo que más valoras o recuerdas de la carrera de Comunicación Integral?

Lo que más recuerdo fue un proyecto que hicimos con un grupo de mi salón que se llamaba “Ropita para mí”. Era para el curso Comunicación Personal con la directora de la carrera Mayi Galarreta. Recuerdo el día de presentación del examen final y que fue con jurado, y fue este mismo jurado quien nos recomendó para trabajar en diversos lugares, incluso allí Mayi le dijo a Fátima Yataco que sería profesora de Isil y mírala ahora. Ese proyecto fue muy bueno e incluso tuvo rebote en redes sociales y en la televisión, creo que es lo que más recuerdo de Isil además del gran grupo humano que habíamos formado para dicha campaña.

¿Algún profesor en especial que te haya marcado durante la carrera?

Pues Mayi Galarreta, su curso me gustó mucho, aunque siempre me decían que era brava y el curso era muy difícil, pero no es secreto lo siguiente; si tú cumples y haces las cosas bien, siempre los profesores te toman en consideración. El profesor Armando Tafur de Producción de Audiovisuales me dijo para trabajar en canal 4 pero yo ya tenía decidido seguir estudiando y no se pudo concretar.

A la mayoría de profesores los tengo en el Facebook pero tengo una anécdota con uno de ellos en especial. Yo había estudiado con Felipe Gamonal en la sede de San Isidro y yo no sabía que él era el redactor de Diario Correo y cuando empecé a trabajar como relacionista público en una empresa que era parecida a Rosatel, me pidieron hacer un publicity sobre unas rosas en las que se podían imprimir frases. Mandé la nota de prensa al periódico y al final salió como una noticia. Cuando veo el correo de respuesta me di cuenta que el profesor Gamonal era el redactor del periódico e incluso me escribió diciendo que la gente va a pensar que fue por “vara” que metió la nota en el periódico.

 Algún consejo que quieras dar a los nuevos alumnos de Comunicación Integral.

Sinceramente, ahorita soy lo que soy por todo lo que aprendí en Comunicación Integral en Isil. Me enseñaron algo muy importante para tu vida profesional: cuidar de tu imagen personal. Cómo las demás personas piensan de ti a través de las redes sociales, porque aunque no lo creas, las empresas hacen esto. Cuando buscan personal, la gran mayoría ve un CV y lo busca en Google, y luego en su Facebook. Es allí la clave de tener una vida profesional plena.

A mí me encanta ir a bailar o a reuniones con mis amigos, pero las fotos o comentarios siempre son personales, no algo para publicar abiertamente, éso es lo que los jóvenes de ahora no saben o no se dan cuenta. Ya deben de dejar atrás esas cuentas de correo como lachinita2000@hotmail o tugatita0020@yahoo y ser más serios si es que quieren trabajar en una empresa seria. En el caso de un comunicador, esto debería ser lo más importante que debe desarrollar.